En la antigüedad se daba mucha importancia al estudio de los sueños, pero no con carácter científico sino por cuestiones míticas, religiosas y por supersticiones. Se pensaba que en ellos se encontraban premoniciones para el futuro. En algunos pueblos no se emprendía una batalla si antes algún especialista no interpretaba los presagios de los sueños. El mismo Alejandro Magno llevaba en sus expediciones militares a famosos interpretadores de sueños. Algunos creían que eran mensajes de los dioses o de los familiares muertos. Tanto se exageró en este sentido, que el estudio de los fenómenos oníricos cayó en descrédito. Hoy mismo algunos creen adivinar en los sueños que numero saldrá en la lotería o qué ocurrirá a alguna persona, etc..